Cuida tu piel con un autoexamen completo

nutrición y bienestar físico Feb 04, 2026
CONTIVIDA
Cuida tu piel con un autoexamen completo
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¿Con qué frecuencia revisas tu piel más allá del rostro? Aunque es habitual mirarnos la cara varias veces al día, pocas personas realizan una inspección completa de la piel de todo el cuerpo con la atención necesaria para detectar alteraciones. Un examen total y periódico de la piel resulta esencial para identificar signos tempranos de cáncer cutáneo y otras condiciones que podrían pasar desapercibidas.

La relevancia de un examen corporal completo

No todas las manchas o protuberancias en la piel representan un riesgo; muchas corresponden a cambios naturales relacionados con la edad. Sin embargo, es fundamental estar atentos a cualquier cambio nuevo, inusual o persistente. Un autoexamen detallado cada tres a seis meses puede ser una herramienta muy útil para detectar a tiempo posibles anomalías.

Cómo realizar un autoexamen efectivo

Para llevar a cabo un chequeo minucioso, es recomendable contar con un espejo de cuerpo entero, un espejo pequeño para zonas de difícil acceso y una lupa para observar detalles pequeños. Si es posible, un acompañante puede colaborar para revisar áreas complicadas.

Sigue estos pasos para un examen completo:

  • Rostro, cuello y cuero cabelludo: Observa cuidadosamente el rostro, el cuello y las orejas, incluyendo la parte posterior de estas. Para inspeccionar el cuero cabelludo, utiliza un peine o secador para mover el cabello y facilitar la visualización.
  • Frente y espalda: Examina ambos lados del cuerpo frente al espejo. Luego, levanta los brazos para revisar los costados.
  • Brazos y manos: Flexiona los codos para inspeccionar las uñas, palmas y dorso de las manos, así como los antebrazos (por la parte inferior) y la parte superior de los brazos.
  • Piernas y zona genital: Revisa con detenimiento la parte frontal, posterior y lateral de las piernas, además de la piel en glúteos y área genital.
  • Pies: Sentado, inspecciona la planta de los pies, los espacios interdigitales y las uñas.

Durante el examen, presta atención a manchas nuevas o dudosas, llagas, áreas que causen dolor o comezón, bultos elevados o firmes, parches secos oscuros y líneas negras o marrones debajo de las uñas. Tocar estas zonas puede ayudar a identificar texturas anormales, pues a veces la sensación alerta antes que la vista.

Registro y seguimiento

Es importante llevar un registro de cada autoexamen, anotando la fecha, ubicación y características de cualquier hallazgo. Tomar fotografías con el teléfono puede ser útil para comparar cambios con el tiempo o compartirlos con un profesional de la salud.

Si después de seis a ocho semanas alguna lesión no mejora, cambia de tamaño, color, se vuelve dolorosa o sangra con facilidad, es esencial consultar con un especialista.

Identificando señales de cáncer de piel

El melanoma es el tipo de cáncer cutáneo más agresivo, y detectarlo a tiempo mejora significativamente el pronóstico. Su aparición suele manifestarse como un cambio en un lunar existente o como una mancha nueva.

Aunque el melanoma frecuentemente aparece en áreas expuestas al sol, también puede desarrollarse en zonas protegidas, como debajo de las uñas. Para reconocerlo, es útil aplicar la guía ABCDE:

  • Asimetría: Una mitad no coincide con la otra.
  • Bordes: Contornos irregulares o poco definidos.
  • Color: Mezcla heterogénea de tonos como rojo, marrón, azul, negro o blanco.
  • Diámetro: Mayor a aproximadamente 6 mm, aunque algunos pueden ser más pequeños.
  • Evolución: Cambios en tamaño, forma o color.

Otros signos relevantes a observar

Además del melanoma, existen otras condiciones que requieren atención:

  • Lunares y pecas: Es importante vigilar lunares grandes o con formas irregulares. Cambios en estas manchas pueden anticipar un melanoma específico.
  • Carcinoma basocelular y carcinoma espinocelular: Estos tipos de cáncer crecen lentamente y rara vez ponen en riesgo la vida si son detectados oportunamente. El carcinoma basocelular puede parecer un grano que sangra, una llaga abierta, una mancha roja, un crecimiento rosado brillante o una cicatriz. El carcinoma espinocelular se presenta como un bulto rojo con costras o escamas, una mancha o una verruga. Ambos suelen aparecer en zonas expuestas al sol, como rostro, orejas, labios, cuero cabelludo, cuello, manos, brazos, hombros, espalda y piernas.
  • Queratosis actínicas: Son lesiones ásperas, con textura arenosa y a veces dolorosas. Pueden ser planas o ligeramente elevadas y variar en color desde rojo hasta marrón o plateado. Aparecen comúnmente en el rostro, puntas de las orejas, zonas calvas y el dorso de manos y brazos. Aunque no son inicialmente peligrosas, pueden evolucionar a carcinoma espinocelular, por lo que deben ser evaluadas y tratadas a tiempo.

Realizar un examen completo y sistemático de la piel no solo facilita la detección temprana del cáncer, sino que también contribuye a mantener la piel saludable y prevenir complicaciones futuras. Adoptar este hábito es un acto valioso de autocuidado que puede marcar una gran diferencia en la salud integral.

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