Cuidando tus ojos: cómo entender y manejar el síndrome del ojo seco

prevención- longevidad y enfermedades crónicas Feb 04, 2026
CONTIVIDA
Cuidando tus ojos: cómo entender y manejar el síndrome del ojo seco
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¿Quién no ha experimentado alguna vez la incomodidad de tener los ojos irritados o con picazón? Esta molestia, común y pasajera, suele deberse a factores como alergias, polvo, contaminación ambiental o el simple acto de frotarse los ojos cansados de forma repetida. Sin embargo, cuando esa sensación de arenilla, sensibilidad a la luz o alteraciones en la visión se vuelven constantes, podría tratarse del síndrome del ojo seco, una condición que afecta a millones de personas alrededor del mundo y que representa un reto diario para quienes la padecen.

¿Qué es el síndrome del ojo seco?

El síndrome del ojo seco es una de las afecciones oculares más frecuentes, especialmente en adultos mayores. Se caracteriza por la incapacidad del ojo para mantener una lubricación adecuada. La superficie ocular está protegida por una fina película lagrimal compuesta por lágrimas, una capa de aceite y mucina, que trabajan juntas para proteger y mantener la humedad necesaria.

  • Las lágrimas son producidas por glándulas ubicadas en el párpado superior, responsables de hidratar la superficie del ojo.
  • El aceite, generado por las glándulas de Meibomio situadas en ambos párpados, evita que las lágrimas se evaporen rápidamente.
  • La mucina, una proteína que recubre la córnea, permite que la película lagrimal se adhiera correctamente y funcione como lubricante.

Con el paso del tiempo, la producción de lágrimas y aceite disminuye, lo que hace que esta película protectora sea menos eficiente y que los ojos se sientan secos o irritados. Además, algunas intervenciones quirúrgicas o ciertas enfermedades pueden favorecer la aparición de esta condición.

Factores que aumentan el riesgo

  • Uso prolongado de lentes de contacto.
  • Cirugías oculares previas, como las que corrigen la visión.
  • Medicamentos que incluyen antidepresivos, antihistamínicos, descongestionantes, ansiolíticos, diuréticos y algunos para la presión arterial.
  • Exposición continua a ambientes con aire seco, contaminado o con corrientes de viento.

Síntomas comunes del ojo seco

  • Sensación de ardor, picazón o irritación.
  • Molestia o dolor ocular al despertar.
  • Sensación de presencia de cuerpo extraño, como arena, dentro del ojo.
  • Sensibilidad a la luz o fotofobia.
  • Dificultad para usar lentes de contacto.
  • Lagrimeo excesivo que contrasta con la sequedad.
  • Sensación pegajosa o mucosidad ocular.
  • Problemas para enfocar y necesidad constante de parpadear para mejorar la visión.

Es fundamental no subestimar estos síntomas, ya que aunque el ojo seco generalmente no causa daño irreversible, en casos severos puede producir cicatrices en la córnea y afectar la calidad de vida de manera significativa.

Diagnóstico del síndrome del ojo seco

Para identificar esta condición, se emplean técnicas que resaltan las zonas secas en la superficie ocular mediante el uso de tintes especiales. Se evalúa tanto la cantidad como la calidad de la película lagrimal, así como el tiempo que tarda en evaporarse. Una prueba común es la de Schirmer, que consiste en colocar una pequeña tira de papel en el párpado inferior para medir la producción de lágrimas durante un tiempo determinado.

Tratamientos disponibles

El manejo del ojo seco se realiza de manera progresiva, comenzando con opciones conservadoras y avanzando a tratamientos más específicos según la gravedad:

  1. Lágrimas artificiales: Gotas oftálmicas que imitan las lágrimas naturales, libres de conservadores para uso frecuente y prolongado.
  2. Ungüentos y geles lubricantes: Aplicados principalmente antes de dormir para mantener la hidratación durante la noche.
  3. Medicamentos tópicos: Gotas que ayudan a reducir la inflamación y a estimular la producción lagrimal en casos moderados a graves.
  4. Esteroides tópicos: Utilizados en cortos periodos para disminuir brotes inflamatorios severos.
  5. Terapia con gotas de suero autólogo: Preparadas a partir del suero sanguíneo del propio paciente, indicadas cuando otros tratamientos no son efectivos.
  6. Spray nasal estimulante: Actúa sobre nervios vinculados a las glándulas lagrimales para aumentar la producción de lágrimas y aceite.
  7. Taponamiento lagrimal: Inserción de pequeños tapones en los conductos lagrimales para reducir el drenaje y conservar la humedad ocular.

Prevención y cuidados diarios

Adoptar hábitos saludables puede ayudar a prevenir o disminuir la severidad del ojo seco:

  • Evitar frotarse los ojos.
  • Proteger los ojos en ambientes secos o ventosos utilizando gafas adecuadas.
  • Mantener una correcta hidratación.
  • Realizar pausas frecuentes cuando se usan dispositivos electrónicos.
  • Controlar enfermedades crónicas que puedan afectar la salud ocular.

En resumen, aunque el síndrome del ojo seco representa una molestia recurrente para muchas personas, un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado permiten conservar la salud visual y mejorar la calidad de vida, evitando que esta condición interfiera en las actividades cotidianas.

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