Terapia hormonal: cuidando tu corazón y bienestar integral

prevención- longevidad y enfermedades crónicas Feb 04, 2026
CONTIVIDA
Terapia hormonal: cuidando tu corazón y bienestar integral
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Las hormonas sexuales, principalmente el estrógeno y la testosterona, desempeñan un papel fundamental en el bienestar general, más allá de su función reproductiva. Estas hormonas influyen directamente en la salud cardiovascular, regulando la presión arterial y los niveles de colesterol, dos factores clave para el correcto funcionamiento del corazón. Producidas mayormente en los ovarios y testículos, sus niveles disminuyen naturalmente con la edad, lo que puede desencadenar síntomas incómodos como sofocos, sudores nocturnos o disminución del deseo sexual.

Para aliviar estos síntomas, se recurre a diferentes formas de terapia hormonal que incluyen píldoras, parches, geles o cremas con estrógeno o testosterona. Sin embargo, surge una inquietud común: ¿es segura esta terapia para el corazón?

Terapia con testosterona en hombres: evaluando riesgos y beneficios

En los hombres, la testosterona comienza a bajar gradualmente desde los 25 años, un proceso natural conocido como andropausia. Aunque la disminución se reconoce desde hace décadas, el uso masivo de terapia hormonal para contrarrestarla es un fenómeno reciente. En años anteriores, se promovió la idea de que la baja testosterona causaba fatiga, depresión y baja libido, posicionando la terapia como una solución para recuperar energía y bienestar.

Actualmente, las guías sugieren que solo los hombres con niveles confirmados bajos de testosterona (menos de 300 ng/dL) y síntomas claros, como pérdida muscular, trastornos del sueño o disminución del deseo sexual, sean candidatos a este tratamiento. A pesar de ello, un porcentaje significativo inicia la terapia sin realizar análisis previos ni controles posteriores, lo que puede comprometer su seguridad. La indicación general es suspender la terapia si no se observa mejoría en un plazo de seis meses.

Estudios previos habían sugerido un posible aumento del riesgo cardiovascular asociado a la testosterona; sin embargo, investigaciones recientes con un seguimiento prolongado no han encontrado un incremento significativo en eventos cardíacos graves en hombres tratados en comparación con quienes recibieron placebo. Es importante destacar que muchos participantes abandonaron los estudios y que no siempre se evaluó la mejoría en síntomas, por lo que la recomendación vigente es usar esta terapia solo en casos sintomáticos y con seguimiento médico constante.

Estrógeno en mujeres: un manejo cuidadoso para proteger el corazón

En las mujeres, la caída hormonal es más abrupta, sucediendo principalmente entre los 40 y 50 años con la llegada de la menopausia. Cerca del 75% experimenta síntomas como sofocos y sudores nocturnos que pueden afectar su calidad de vida y bienestar cardiovascular.

La terapia hormonal es efectiva para aliviar estos síntomas, pero debe aplicarse con precaución. Se recomienda no iniciar la terapia sistémica (oral o en parches) después de los 60 años ni más de 10 años tras la menopausia. Además, es fundamental utilizar la dosis mínima necesaria y reevaluar su uso anualmente.

Para mujeres con bajo riesgo cardiovascular (menos del 5% en 10 años), todas las formas de terapia hormonal son consideradas seguras. En casos de riesgo moderado (entre 5 y 10%), se prefieren los parches transdérmicos, ya que presentan menor riesgo de trombosis en comparación con las pastillas. En situaciones de alto riesgo (más del 10%), se recomienda evitar la terapia sistémica y explorar opciones alternativas.

Recientemente, se ha aprobado un medicamento no hormonal para tratar los sofocos y sudores nocturnos, brindando una alternativa para quienes no pueden o prefieren no usar hormonas. Es relevante mencionar que los productos de estrógeno vaginal, como cremas o anillos, son seguros para aliviar la sequedad vaginal sin impactar la salud cardiovascular.

Puntos clave sobre terapia hormonal y salud del corazón

  • La terapia hormonal puede mejorar significativamente los síntomas derivados de la disminución natural de hormonas sexuales.
  • La seguridad cardiovascular depende del tipo hormonal, la vía de administración, la edad y el riesgo previo del paciente.
  • En hombres, la terapia con testosterona debe reservarse para casos con niveles bajos confirmados y síntomas evidentes, con evaluación periódica.
  • En mujeres, es crucial iniciar la terapia hormonal en un periodo oportuno y con la dosis más baja para minimizar riesgos.
  • La consulta médica y el monitoreo constante son indispensables para ajustar o suspender el tratamiento según la respuesta y posibles riesgos.

Evidencia actual: claridad y tranquilidad

El debate sobre el impacto de la terapia hormonal en la salud cardiovascular ha sido largo, pero estudios recientes brindan una perspectiva más clara y tranquilizadora. La mayoría de las investigaciones indican que, bajo supervisión adecuada, la terapia con hormonas sexuales no aumenta el riesgo de eventos cardíacos graves.

Aspectos esenciales para un manejo seguro incluyen:

  • Monitoreo continuo: Evaluaciones regulares de la función cardíaca y los niveles hormonales ayudan a prevenir complicaciones.
  • Personalización del tratamiento: Ajustar dosis y métodos de administración según las características individuales optimiza la seguridad y efectividad.
  • Atención a condiciones previas: Personas con antecedentes de enfermedades cardiovasculares requieren un seguimiento más riguroso y asesoría especializada.

Más allá de mejorar la calidad de vida relacionada con la salud sexual y hormonal, esta terapia puede prevenir complicaciones derivadas de desequilibrios hormonales, siempre y cuando se evite la auto medicación y se cuente con supervisión profesional.

Conclusión

La evidencia global respaldada por organismos internacionales de salud confirma que la terapia con hormonas sexuales puede ser una opción segura y eficaz para quienes la necesitan, siempre que se realice bajo supervisión médica y con monitoreo constante. Este enfoque personalizado contribuye a mejorar la calidad de vida sin comprometer la salud cardiovascular, ofreciendo un beneficio real frente a los cambios hormonales naturales propios del envejecimiento.

En suma, la terapia hormonal, lejos de ser un riesgo para el corazón, es una herramienta valiosa cuando se utiliza de manera responsable y bajo el cuidado adecuado, brindando bienestar a hombres y mujeres que enfrentan los desafíos de la disminución hormonal.

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