¿Por qué me duele la espalda y cómo cuidarla?
Feb 04, 2026

¿Por qué me duele la espalda?
Identificar la causa puede ser complicado, pero es clave para saber qué hacer.
El dolor de espalda es muy común
Imagina haber pasado el fin de semana cargando a tu nieto de 14 kilos y, al siguiente día, sentir un dolor punzante en la parte baja de la espalda. No estás solo. Se calcula que cerca del 84 % de las personas experimentan dolor lumbar en algún momento de su vida. Aunque la espalda está involucrada en casi todos nuestros movimientos, el dolor que sentimos puede variar mucho: desde una molestia constante y leve, hasta un dolor agudo o espasmos intensos.
A veces, el dolor aparece justo después de un golpe o esfuerzo por ejemplo, tras una caída o levantar un objeto pesado, pero en muchos casos no se identifica un evento claro que lo provoque. Esto se debe a la complejidad de la espalda y sus múltiples estructuras.
Tipos de dolor de espalda: agudo y crónico
Para entender mejor, se distingue el dolor lumbar en dos grandes grupos según su duración:
- Dolor agudo: dura menos de un mes y suele originarse en el músculo o tejidos blandos, como ligamentos y tendones.
- Dolor crónico: persiste más de tres meses y es más complejo, frecuentemente asociado a problemas estructurales o inflamatorios de la columna.
El dolor agudo generalmente aparece después de un movimiento brusco o esfuerzo, y se siente como un pinchazo intenso o rigidez que limita el movimiento. En algunos casos, puede haber inflamación visible, como moretones o hinchazón en la zona afectada.
Por otro lado, cuando el dolor no proviene de músculos o tejidos blandos, puede relacionarse con condiciones que afectan los discos intervertebrales o las articulaciones de la columna. Entre estas se encuentran:
- Hernias discales, que presionan nervios cercanos.
- Osteoartritis en las articulaciones facetarias, que estrechan el espacio alrededor de la médula espinal.
- Enfermedad degenerativa de discos, donde los discos se desgastan y la columna pierde flexibilidad.
- Fracturas en las vértebras.
- Espondiloartritis axial, una inflamación que causa dolor más intenso en la mañana y mejora con el movimiento.
Señales de alerta: cuándo buscar ayuda médica
Aunque la mayoría de los dolores lumbares son benignos y temporales, hay síntomas que indican la necesidad de atención inmediata:
- Fiebre o escalofríos.
- Pérdida de peso inexplicada.
- Dolor que irradia hacia las piernas.
- Cambios en el control de la vejiga o intestinos.
- Debilidad, entumecimiento o cosquilleo en una o ambas piernas.
Si experimentas alguno de estos signos, es fundamental acudir a un especialista sin demora. Por ejemplo, la incapacidad para orinar requiere atención urgente. Cuando el dolor en la pierna es intenso pero no incapacita, una consulta al día siguiente puede ser suficiente.
Tratamiento y cuidados en casa
En la mayoría de los casos de dolor agudo, el tiempo y cuidados básicos son suficientes para mejorar. Aunque el dolor intenso puede desanimar el movimiento, realizar caminatas cortas y estiramientos suaves ayuda a mantener la musculatura relajada y favorece la recuperación.
Algunos consejos prácticos incluyen:
- Alternar la aplicación de frío y calor en la zona afectada.
- Tomar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como ibuprofeno o naproxeno, siempre siguiendo indicaciones.
Si el dolor persiste más allá de dos semanas o empeora, es importante consultar a un especialista. Este podrá recomendar fisioterapia con ejercicios específicos para fortalecer el "core" o zona central del cuerpo, que sostiene la columna y previene futuras lesiones.
La importancia de cuidar la espalda a largo plazo
Frecuentemente subestimamos la importancia de la salud de la espalda. Fortalecer los músculos abdominales y de la zona lumbar es fundamental para mantener una columna saludable. Incorporar hábitos como realizar ejercicio regularmente, mantener una postura correcta y evitar cargas excesivas puede marcar una gran diferencia para prevenir el dolor.
En resumen, el dolor lumbar es una experiencia común pero diversa. Reconocer sus características, atender las señales de alarma y adoptar medidas adecuadas puede ayudarte a aliviarlo y evitar complicaciones. Recuerda que cada caso es único, y la orientación profesional es esencial cuando el dolor no mejora o se acompaña de otros síntomas preocupantes.
Referencias: Organización Mundial de la Salud (OMS), Organización Panamericana de la Salud (OPS), Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH), Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención (NICE), Cochrane y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Mantener la salud de tu espalda es posible con información adecuada y hábitos saludables. No dudes en buscar apoyo si tienes dudas o si el dolor persiste.
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