Parkinson en adultos mayores: síntomas, evolución y cuidados esenciales
Feb 04, 2026

El Parkinson es una enfermedad neurológica que afecta principalmente a personas mayores y altera el control de los movimientos, la postura y otras funciones corporales. En México, muchas familias conviven con este diagnóstico y enfrentan retos tanto físicos como emocionales. Reconocer los síntomas y saber cómo actuar es clave para mejorar la calidad de vida de quienes viven con esta condición.
¿Cómo se manifiesta el Parkinson en adultos mayores?
El Parkinson suele presentarse en personas mayores de 50 años, aunque cada caso es diferente. Los síntomas pueden variar en intensidad y forma, pero existen señales comunes que pueden alertar a familiares y cuidadores:
Señales motoras frecuentes
- Temblor: Es uno de los primeros signos. Suele iniciar en una mano, pero también puede afectar pies o mandíbula. El temblor es más notorio en reposo y puede intensificarse en situaciones de estrés. Por ejemplo, un adulto mayor puede notar que su mano tiembla mientras está sentado viendo televisión, pero el temblor desaparece al dormir.
- Rigidez muscular: Los músculos pierden flexibilidad, lo que dificulta movimientos cotidianos como levantarse de la cama o abotonarse una camisa. A veces, la persona se queja de sentir "el cuerpo duro" o de tener dificultad para girar el cuello.
- Lentitud de movimientos (bradicinesia): Las acciones simples, como caminar o levantarse de una silla, se vuelven lentas y requieren más esfuerzo. Puede parecer que la persona "se queda pegada" al suelo o tarda en iniciar el paso.
- Inestabilidad postural: El equilibrio se ve afectado, por lo que es común que la persona camine encorvada o dé pasos cortos y rápidos para no caer. Esto aumenta el riesgo de caídas en casa o en la calle.
Síntomas no motores que suelen pasar desapercibidos
- Cambios en el ánimo: La depresión y la ansiedad pueden aparecer incluso antes de los síntomas motores. Es importante estar atentos a señales como tristeza persistente, irritabilidad o pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba.
- Dificultades para tragar y masticar: El control de los músculos de la boca y la garganta se ve afectado, lo que puede provocar que la persona se atragante o babee. Comer puede volverse una tarea difícil y peligrosa.
- Problemas urinarios y estreñimiento: La enfermedad afecta el sistema nervioso, dificultando el control de la vejiga y los intestinos. Es común que la persona tenga que ir al baño con frecuencia o, por el contrario, que sufra de estreñimiento.
- Trastornos del sueño: El insomnio, la somnolencia diurna y las pesadillas son frecuentes. Algunas personas se mueven bruscamente durante la noche, lo que puede interrumpir el descanso tanto del paciente como de sus cuidadores.
- Cambios en el peso: Puede haber pérdida de peso por la enfermedad o los medicamentos, aunque en algunos casos, tras una cirugía o cambios en el tratamiento, se observa un aumento inesperado.
Etapas del Parkinson: ¿cómo evoluciona la enfermedad?
El Parkinson es progresivo. Al inicio, los síntomas pueden ser leves y pasar desapercibidos, pero con el tiempo se intensifican y afectan la independencia de la persona.
Etapa inicial
En los primeros años, los síntomas pueden confundirse con el envejecimiento normal. Entre los signos tempranos se encuentran:
- Pérdida del olfato.
- Voz baja o ronca.
- Escritura con letras más pequeñas de lo habitual.
- Espalda encorvada y dificultad para mantener la expresión facial.
- Mareos o desmayos ocasionales.
- Problemas para caminar o iniciar el movimiento.
Etapa avanzada
Con el paso de los años, los síntomas se vuelven más evidentes y limitan la autonomía:
- Movimientos involuntarios (discinesias) difíciles de controlar.
- Fluctuaciones en la respuesta a los medicamentos: los efectos duran menos y los síntomas reaparecen antes de la siguiente dosis.
- Problemas graves de equilibrio y caídas frecuentes.
- Dificultad para articular palabras y tragar.
- Alteraciones cognitivas, como confusión o pérdida de memoria en algunos casos.
- Dolores musculares y trastornos del sueño más intensos.
Tipos de Parkinson: ¿qué los diferencia?
No todos los casos de Parkinson tienen el mismo origen. Los especialistas distinguen entre:
Parkinson primario
- Idiopático: Es el más común y aparece sin causa aparente.
- Genético o familiar: Menos frecuente, pero puede presentarse si existen antecedentes en la familia.
- Asociado a otros trastornos neurodegenerativos, como Alzheimer o atrofia multisistémica.
Parkinson secundario
- Relacionado con enfermedades previas, traumatismos repetidos en la cabeza o exposición a tóxicos como pesticidas.
- Inducido por medicamentos: Algunos fármacos para tratar enfermedades mentales o hipertensión pueden desencadenar síntomas similares al Parkinson, que suelen mejorar al suspender el medicamento.
- Secuela de infecciones: Por ejemplo, infecciones cerebrales antiguas pueden desencadenar síntomas años después.
¿Cómo se diagnostica el Parkinson?
El diagnóstico temprano es fundamental, pero puede ser complicado porque los síntomas iniciales se parecen a los de otras enfermedades. El neurólogo realizará:
- Revisión detallada de la historia clínica y los síntomas.
- Examen físico y neurológico para evaluar reflejos, fuerza y coordinación.
- Pruebas de laboratorio para descartar otras causas.
- En algunos casos, estudios de imagen como tomografías o resonancias para observar el cerebro.
Es común que el diagnóstico se confirme tras varias consultas de seguimiento, observando la evolución de los síntomas.
Opciones de tratamiento y apoyo para el adulto mayor
Aunque el Parkinson no tiene cura, existen tratamientos que ayudan a controlar los síntomas y mantener la calidad de vida.
Medicamentos principales
- Levodopa: Ayuda a mejorar la rigidez y la lentitud, pero puede causar náuseas, somnolencia o alucinaciones.
- Selegilina: Favorece la producción de dopamina y mejora el movimiento.
- Amantadina: Reduce los movimientos involuntarios, aunque puede provocar insomnio.
- Anticolinérgicos: Se usan en casos seleccionados para aliviar la rigidez, pero pueden causar efectos secundarios como sequedad de boca o estreñimiento.
Rehabilitación física y ejercicios recomendados
La actividad física adaptada es esencial. Ejercicios sencillos pueden realizarse en casa, siempre con supervisión:
- Manos: Girar las muñecas, abrir y cerrar los puños.
- Hombros y brazos: Elevar y bajar los brazos, encoger los hombros.
- Piernas: Levantar y bajar las piernas sentado, simular el movimiento de caminar.
- Pies: Elevar talones y puntas de los pies alternadamente.
- Cuello: Inclinar la cabeza hacia los lados y hacia adelante.
Acompañar al adulto mayor durante la rutina previene accidentes y motiva la constancia.
Cirugía y otras alternativas
En casos avanzados, cuando los medicamentos ya no son efectivos, se puede considerar la cirugía. Las opciones incluyen:
- Estimulación cerebral profunda: Implante de electrodos para reducir temblores y rigidez.
- Palidotomía: Procedimiento para disminuir la actividad en ciertas áreas del cerebro.
Estas intervenciones son poco frecuentes y solo se recomiendan tras una evaluación médica exhaustiva.
Apoyo en el habla y la comunicación
La dificultad para hablar es común. La terapia de lenguaje (logopedia) y la musicoterapia pueden ayudar a mejorar la voz y la pronunciación. Es importante crear un ambiente paciente y sin prisas para que la persona se exprese.
Consejos prácticos para familiares y cuidadores
- Mantén una rutina diaria estructurada, con horarios fijos para medicamentos y comidas.
- Adapta la vivienda para prevenir caídas: elimina obstáculos, coloca barras de apoyo y usa tapetes antideslizantes.
- Fomenta la independencia, pero ofrece ayuda en actividades que impliquen riesgo.
- Observa cambios en el estado de ánimo y consulta al médico si notas depresión o ansiedad.
- Lleva un registro de los síntomas y efectos de los medicamentos para compartirlo en las consultas.
Recursos y apoyos disponibles en México
Existen instituciones y programas que ofrecen orientación y servicios para personas mayores con Parkinson:
- El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) brinda información y actividades de apoyo.
- Algunos gobiernos locales cuentan con programas de atención médica a domicilio para adultos mayores.
- Asociaciones civiles y grupos de apoyo pueden ser un espacio para compartir experiencias y recibir acompañamiento.
Checklist para el acompañamiento diario
- ¿La persona toma sus medicamentos a tiempo?
- ¿Se realizan ejercicios físicos adaptados cada día?
- ¿La alimentación es balanceada y rica en fibra?
- ¿El hogar está libre de riesgos de caídas?
- ¿Se observa algún cambio en el ánimo o el sueño?
- ¿Se acude regularmente a las consultas médicas?
El acompañamiento empático y la información adecuada son herramientas clave para enfrentar el Parkinson en familia. Ante cualquier duda, consulta siempre con un especialista.
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