Opciones de vivienda que enriquecen la vida después de los 60

comunidad- entretenimiento y estilo de vida Feb 04, 2026
CONTIVIDA
Opciones de vivienda que enriquecen la vida después de los 60
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Cuando los hijos ya no viven en casa y el hogar parece demasiado silencioso, es natural preguntarse cómo serán los próximos años y si la compañía será parte de esa etapa. Para quienes tienen 60 años o más, la idea de vivir aislados puede generar preocupación por el bienestar emocional y físico. Por fortuna, existen alternativas que promueven la convivencia, aportan beneficios para la salud y favorecen la economía personal. Aquí te presentamos tres tendencias actuales en vivienda comunitaria que vale la pena considerar.

1. Comunidades diseñadas para compartir la vida

Estas comunidades están formadas por viviendas agrupadas alrededor de espacios comunes como jardines, áreas recreativas o casas comunitarias donde los residentes se reúnen para diversas actividades. Las viviendas pueden ser casas independientes, cabañas o departamentos con patios centrales y zonas compartidas en planta baja. La administración puede ser llevada por los propios residentes o por organizaciones sin fines de lucro, y las viviendas pueden ser propiedad de los residentes o arrendadas.

Algunas variantes incluyen comunidades intergeneracionales que integran familias jóvenes y adultos mayores, vecindarios exclusivos para personas mayores de 55 años, o grupos con objetivos sociales como brindar apoyo a niños en acogida, quienes conviven con familias jóvenes y mantienen contacto frecuente con los adultos mayores.

Este modelo suele ser más accesible desde el punto de vista económico que la vivienda tradicional y fomenta la interacción social y la ayuda mutua. Por ejemplo, un vecino puede acompañar a otro a una consulta médica o ayudar a los niños con sus tareas escolares. Esta cooperación diaria contribuye a mejorar la calidad de vida, mantener la mente activa y reducir riesgos asociados al aislamiento social.

2. Compartir el hogar: flexibilidad y ahorro

La opción de compartir el hogar con otras personas adultas representa una alternativa práctica y económica. Esto puede implicar rentar una habitación, lo que ofrece compañía y apoyo para las tareas cotidianas. Para facilitar este tipo de convivencia, existen plataformas que realizan verificaciones y gestionan contratos, generando confianza y seguridad para ambas partes.

Otra modalidad une a personas mayores con jóvenes estudiantes o profesionales emergentes que buscan un lugar accesible para vivir y a cambio ofrecen ayuda en el hogar. Esta relación puede ser muy enriquecedora: los jóvenes encuentran un espacio estable y el adulto mayor recibe compañía y asistencia en actividades diarias como cocinar o limpiar.

Si la idea de compartir con desconocidos no es atractiva, también es posible convivir con familiares o amigos cercanos, como hermanos. Esta opción fortalece los lazos afectivos y permite compartir gastos relacionados con servicios que ambos requieran, incluyendo cuidados que faciliten las actividades diarias.

3. Hogares de cuidado residencial: atención en un ambiente cálido

Cuando se necesita apoyo más constante, pero se busca un ambiente hogareño con convivencia, los hogares de cuidado residencial son una alternativa adecuada. Se trata de casas privadas con licencia oficial donde viven entre cuatro y diez personas, con personal capacitado disponible las 24 horas, muchas veces residiendo en la misma casa.

Los servicios incluyen ayuda para el baño, vestirse, preparar alimentos, limpieza y transporte. Cada residente dispone de un cuarto privado o compartido, además de áreas comunes como cocina y sala de estar que promueven la interacción social y el desarrollo de amistades. Los costos son similares a los de residencias asistidas, comenzando alrededor de tres mil dólares mensuales, con variaciones según el nivel de atención y ubicación.

Planificación anticipada para una mejor calidad de vida

Tomar decisiones sobre dónde y cómo vivir en el futuro debe hacerse con tiempo. Reflexionar sobre las propias necesidades y deseos, como socializar, recibir ayuda en el hogar o incluso generar ingresos adicionales, facilita elegir la mejor opción.

También es esencial evaluar las finanzas y la situación actual para tomar una decisión informada y comenzar a explorar alternativas con la anticipación necesaria. Planificar con anticipación permite afrontar esta etapa de la vida con mayor tranquilidad y bienestar.

En resumen, estas tres tendencias comunidades especializadas, compartir el hogar y hogares de cuidado residencial ofrecen diferentes formas de convivencia que favorecen la salud física y emocional, al tiempo que optimizan recursos económicos, creando entornos más humanos y solidarios para quienes tienen 60 años o más.

Sabemos que estas situaciones no pueden esperar.

Contivida te ayuda a encontrar soluciones claras y accesibles para tomar decisiones con tranquilidad y apoyo.

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