Medicamentos que apoyan el cuidado del Alzheimer

demencia- memoria y cognición Feb 04, 2026
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Medicamentos que apoyan el cuidado del Alzheimer
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Medicamentos para la enfermedad de Alzheimer: opciones disponibles y cómo ayudan

Aunque todavía no existe una cura definitiva para la enfermedad de Alzheimer, los tratamientos farmacológicos vigentes pueden contribuir a mejorar la calidad de vida al aliviar algunos síntomas y, en ciertos casos, ralentizar el avance de la enfermedad. A continuación, se describen los principales medicamentos utilizados, su modo de acción, indicaciones y posibles efectos secundarios, con un enfoque en tres grupos de fármacos aprobados por organismos internacionales de salud.

  1. Inhibidores de la colinesterasa: alivio de los síntomas cognitivos

En el Alzheimer, una alteración clave es la reducción de acetilcolina, un neurotransmisor fundamental para la memoria, la atención y el procesamiento mental. Los inhibidores de la colinesterasa actúan bloqueando la enzima encargada de degradar esta sustancia, lo que incrementa su concentración cerebral y mejora temporalmente la función cognitiva.

Los medicamentos más comunes en esta categoría incluyen tres opciones aprobadas para todas las etapas de la enfermedad, desde leve hasta avanzada:

  • Donepezilo
  • Galantamina
  • Rivastigmina

Estos fármacos suelen administrarse en tabletas diarias, aunque la rivastigmina también está disponible en parche transdérmico, una alternativa útil para quienes tienen dificultades para tomar comprimidos.

Beneficios y limitaciones

Estas terapias pueden mejorar la memoria y otras funciones cognitivas, recuperando habilidades hasta seis o doce meses atrás. No obstante, no detienen la progresión del Alzheimer, por lo que es necesario continuar el tratamiento para mantener sus efectos.

Los resultados suelen observarse entre el primer y segundo mes de uso. Los efectos secundarios más frecuentes incluyen molestias digestivas, náuseas, sueños intensos y diarrea. Se recomienda precaución en personas con trastornos del ritmo cardíaco, ya que estos medicamentos pueden disminuir la frecuencia cardiaca.

  1. Memantina: regulación de neurotransmisores en etapas avanzadas

Para pacientes con Alzheimer moderado a avanzado, se utiliza otro medicamento con un mecanismo diferente: la memantina. Este fármaco modula la actividad de neurotransmisores como el glutamato y la dopamina, que son esenciales para la comunicación neuronal y las funciones cerebrales.

Indicaciones y administración

La memantina se prescribe cuando las dificultades para realizar actividades diarias, como vestirse o bañarse, comienzan a manifestarse. Se administra en forma de pastilla o líquido, generalmente una o dos veces al día. Los efectos pueden tardar hasta tres meses o más en notarse.

Los efectos secundarios comunes incluyen mareos, dolor de cabeza, somnolencia, confusión y agitación.

  1. Lecanemab: un avance para ralentizar el deterioro cognitivo

Un desarrollo reciente en el tratamiento del Alzheimer es un medicamento inmunoterapéutico que actúa sobre la proteína beta-amiloide, responsable de la formación de placas en el cerebro que afectan la comunicación entre neuronas.

Funcionamiento y población indicada

Este fármaco, aprobado en 2023, no detiene la formación de nuevas placas, pero reduce la velocidad con la que se acumulan, lo que puede desacelerar el deterioro cognitivo. Está indicado para personas en etapas iniciales de Alzheimer, que presentan deterioro cognitivo leve o demencia leve, con afectación en habilidades complejas como manejar pagos o hacer compras, pero sin comprometer las actividades básicas diarias.

Evidencia científica

Un estudio con casi 1,800 personas que tenían placas amiloides confirmadas mediante imágenes cerebrales mostró que quienes recibieron este medicamento durante 18 meses experimentaron un descenso más lento en sus capacidades cognitivas y menor acumulación de amiloide en comparación con quienes recibieron placebo.

Administración y precauciones

Se administra mediante infusiones intravenosas cada dos semanas, con una duración aproximada de una hora por sesión. Aún no se determina si el tratamiento debe mantenerse indefinidamente.

Los riesgos más importantes incluyen inflamación y hemorragias cerebrales, por lo que no se recomienda su uso en personas que toman anticoagulantes potentes. Además, se aconseja realizar pruebas genéticas para identificar un factor que aumenta de tres a diez veces la probabilidad de efectos adversos en quienes tienen dos copias del gen involucrado.

Consideraciones finales

Aunque los medicamentos actuales no curan el Alzheimer, constituyen herramientas valiosas para manejar los síntomas y, en ciertos casos, retrasar su progresión. La selección del tratamiento debe adaptarse a la etapa clínica y características personales, siempre bajo supervisión médica especializada y siguiendo las recomendaciones de organismos internacionales de salud.

Adoptar un enfoque integral que combine terapias farmacológicas con apoyo psicosocial puede contribuir a mejorar el bienestar y la autonomía de las personas que viven con esta enfermedad.

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