Hipertensión resistente: cómo enfrentar este reto en la salud del adulto mayor
Feb 04, 2026

Hipertensión resistente: un desafío frecuente en la población adulta mayor
La hipertensión arterial es una condición muy común en personas mayores de 65 años, afectando hasta a un 70% de este grupo. Se define cuando la presión arterial sistólica (el valor superior) es igual o mayor a 130 mm Hg, o cuando la presión diastólica (el valor inferior) alcanza o supera los 80 mm Hg. Para controlar esta enfermedad, se utilizan distintos tipos de medicamentos, como bloqueadores de los canales de calcio, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), bloqueadores de los receptores de angiotensina (BRA) y diuréticos, ya sea de forma individual o combinada. Cada uno de estos fármacos actúa a través de mecanismos específicos: los bloqueadores de calcio relajan las paredes de los vasos sanguíneos, los IECA y BRA interrumpen señales hormonales que elevan la presión, y los diuréticos ayudan a eliminar el exceso de sodio y agua del organismo.
Cambios en el estilo de vida: pilares fundamentales para el control
Además de la medicación, implementar hábitos saludables es indispensable para lograr un buen control de la hipertensión. La reducción de peso corporal, el abandono del tabaquismo, la disminución en la ingesta de sal y el aumento de la actividad física son medidas que potencian la efectividad de los medicamentos y favorecen una mejor calidad de vida.
¿Qué es la hipertensión resistente?
Se considera hipertensión resistente cuando, a pesar de seguir estas recomendaciones y tomar al menos tres medicamentos antihipertensivos distintos (incluyendo un diurético) en las dosis adecuadas, la presión arterial permanece por encima de 130/80 mm Hg. Esta condición es más difícil de manejar y requiere una evaluación exhaustiva, dado que incrementa de manera significativa el riesgo de eventos cardiovasculares graves como infartos y accidentes cerebrovasculares.
Factores que pueden simular hipertensión resistente
Antes de modificar el tratamiento, es esencial descartar otras causas que podrían estar elevando la presión arterial:
- Adherencia insuficiente al tratamiento: Olvidar tomar la medicación, miedo a efectos secundarios, la percepción de que no es necesaria o dificultades económicas pueden interferir con el cumplimiento. Es fundamental compartir estas dificultades para explorar soluciones, como ajustar dosis o buscar opciones más accesibles.
- Síndrome de bata blanca: La ansiedad que genera la consulta médica puede aumentar temporalmente la presión arterial. Para evitar mediciones erróneas, se recomienda repetir la toma tras unos minutos de reposo o realizar técnicas de respiración profunda antes de medir. Además, registrar la presión en casa durante varios días y compartir los resultados con el profesional de salud ofrece una visión más precisa del control real.
Otras condiciones que contribuyen a la hipertensión resistente
El equipo de salud también debe investigar problemas que suelen empeorar la presión arterial:
- Apnea del sueño: Esta interrupción repetida de la respiración durante el descanso puede multiplicar por cuatro el riesgo de hipertensión resistente, especialmente en personas con predisposición a enfermedades cardíacas.
- Consumo elevado de alcohol: Se aconseja que los hombres no excedan dos bebidas alcohólicas al día para no afectar la presión arterial.
- Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): Fármacos frecuentes para el dolor, como ibuprofeno y naproxeno, pueden aumentar la presión sistólica entre 2 y 5 mm Hg si se usan regularmente. En estos casos, es importante consultar al profesional de salud para evaluar alternativas.
- Enfermedades subyacentes: Problemas renales o alteraciones en las glándulas suprarrenales también pueden dificultar el control de la presión arterial.
Estrategias para manejar la hipertensión resistente
Una vez descartadas estas causas, el equipo médico puede recomendar:
- Reforzar y reevaluar los cambios en el estilo de vida.
- Ajustar las dosis de los medicamentos existentes, siempre que sea seguro hacerlo.
- Añadir un cuarto medicamento de una clase diferente, como un antagonista de los receptores de mineralocorticoides (por ejemplo, espironolactona o eplerenona), que bloquea los efectos de la aldosterona, hormona que contribuye a la retención de sodio y agua.
El abordaje integral y personalizado de la hipertensión resistente es fundamental para reducir riesgos y mejorar la salud cardiovascular en adultos mayores, promoviendo una mejor calidad de vida y bienestar general.
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