Cuida tus pies para caminar con bienestar toda la vida
Feb 04, 2026

Caminar a lo largo de la vida representa un recorrido impresionante: una persona que alcanza los 80 años puede haber caminado aproximadamente 177,000 kilómetros, casi cuatro vueltas completas alrededor del ecuador terrestre. Este constante desplazamiento puede desgastar los pies, que son estructuras complejas formadas por múltiples huesos, músculos y articulaciones. Con el paso del tiempo, los pies experimentan cambios naturales, como el ensanchamiento y la disminución del arco, lo que incrementa la probabilidad de molestias o lesiones que afectan la movilidad y la calidad de vida.
Cambios naturales en los pies con la edad
El envejecimiento no solo impacta la piel o la fuerza muscular, también transforma la estructura de los pies. Estos tienden a ensancharse y los arcos pueden colapsar, lo que genera desequilibrios y aumenta el riesgo de dolencias que limitan la actividad física. Por ello, cuidar los pies de forma adecuada es esencial para mantenerlos fuertes y saludables a lo largo del tiempo.
Dolencias frecuentes en los pies y cómo tratarlas
Fascitis plantar: el dolor persistente en el talón
La fascitis plantar es una inflamación del ligamento que recorre la planta del pie, causando un dolor punzante en el talón, especialmente al levantarse por la mañana. Esta condición suele aparecer por el uso excesivo en actividades de alto impacto o por calzado inadecuado que no proporciona suficiente soporte o amortiguación.
Consejos para aliviar la fascitis plantar:
- Aplicar frío en la zona afectada para disminuir la inflamación.
- Usar analgésicos antiinflamatorios de venta libre para controlar el dolor.
- Insertar plantillas de gel que amortigüen el talón y sostengan el arco.
- Realizar estiramientos suaves: sentado, coloque un pie sobre la rodilla opuesta, tome los dedos del pie y estírelos hacia atrás hasta sentir un estiramiento en la planta. Masajee suavemente mientras mantiene la posición durante 10 segundos, repita 10 veces por pie y realice esta rutina tres veces al día.
Si el dolor persiste más de seis semanas, se recomienda acudir a un profesional de la salud.
Pies planos: cuando el arco se aplana
Los pies planos se producen cuando los tendones y ligamentos que sostienen el arco pierden elasticidad, haciendo que la planta del pie quede casi en contacto total con el suelo. Esta condición puede ser hereditaria o desarrollarse con el tiempo debido al desgaste natural.
Los síntomas incluyen fatiga rápida en los pies, dolor en el arco, inflamación y protuberancias óseas. Además, la postura compensatoria puede provocar molestias en la espalda o piernas.
Cómo identificar pies planos:
- Humedezca los pies y párate sobre una superficie plana que deje huella, como concreto.
- Observe si la huella muestra toda la planta del pie sin espacio en el arco, lo que indica pies planos.
Aunque no siempre es prevenible, especialmente si es hereditaria, se pueden adoptar medidas para aliviar el malestar y evitar que empeore:
- Usar plantillas ortopédicas convencionales o personalizadas.
- Elegir calzado que ofrezca buen soporte.
- Realizar estiramientos para los músculos de la pantorrilla.
- Limitar ejercicios de alto impacto y optar por actividades como caminar o andar en bicicleta.
Osteoartritis: una enfermedad que también afecta los pies
Esta enfermedad degenerativa es común en adultos mayores y puede afectar los pies y tobillos, además de otras articulaciones como rodillas y caderas. El riesgo aumenta con la edad y en personas que han sufrido esguinces repetidos en el tobillo.
La osteoartritis no tiene cura, pero existen tratamientos que ayudan a controlar los síntomas:
- Uso de cremas o geles antiinflamatorios tópicos.
- Medicamentos orales para aliviar el dolor.
- Plantillas ortopédicas para brindar soporte y reducir la carga en las articulaciones.
- En casos de inflamación severa, pueden administrarse inyecciones de corticosteroides que ofrecen alivio temporal.
- Como último recurso, la cirugía puede ser necesaria para reparar o sustituir articulaciones dañadas, o para realinearlas y fusionarlas en casos avanzados.
Recomendaciones para conservar pies saludables
- Revisar los pies regularmente para detectar cambios o lesiones.
- Elegir calzado adecuado que combine soporte, comodidad y ajuste correcto.
- Mantener una higiene adecuada y secar bien los pies después del lavado.
- Evitar caminar descalzo en superficies duras o peligrosas.
- Incorporar ejercicios de estiramiento y fortalecimiento en la rutina diaria para conservar la flexibilidad y fuerza.
Cuidar los pies es una inversión en salud y bienestar. Adoptar hábitos que prevengan problemas comunes y atender cualquier molestia a tiempo permitirá que tus pies te acompañen activos y fuertes durante muchos años.
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