Comprender el Envejecimiento: Etapas, Cambios y Claves para una Vida Plena en la Tercera Edad
Feb 04, 2026

La vida en la vejez es un proceso de transformación que abarca distintas etapas, cada una con retos y oportunidades particulares. Reconocer estas fases permite a familiares y cuidadores anticipar necesidades, fortalecer el acompañamiento y fomentar el bienestar de las personas adultas mayores.
¿Cómo se dividen las etapas de la vejez?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) distingue tres grandes etapas en la vejez, cada una con características propias:
- Prevejez o Jubilación (65-74 años):
En este periodo, la mayoría de las personas experimentan la transición del trabajo activo a la jubilación. Es común que mantengan buena salud, energía y autonomía, lo que les permite disfrutar de actividades recreativas, viajes y tiempo de calidad con seres queridos. Es el momento ideal para planificar el futuro en temas como finanzas, vivienda y atención médica, sentando bases sólidas para los años venideros.
- Vejez Temprana (75-84 años):
Durante esta fase, pueden aparecer los primeros signos de envejecimiento físico y cognitivo. Es frecuente observar problemas de salud como presión arterial alta, diabetes, artritis o dificultades de memoria y concentración. Sin embargo, muchas personas siguen siendo independientes y activas. Mantenerse en movimiento, socialmente conectados y mentalmente estimulados es clave para retrasar el deterioro y conservar la calidad de vida.
- Vejez Avanzada o Fragilidad (85 años en adelante):
Esta etapa se caracteriza por una mayor vulnerabilidad física y cognitiva. La movilidad, la fuerza y la memoria suelen disminuir, y es habitual requerir apoyo en actividades básicas como la alimentación, el aseo o el vestido. Proporcionar un entorno seguro, accesible y emocionalmente cálido es fundamental para preservar la dignidad y el bienestar de quienes atraviesan esta fase.
Cambios psicológicos en la vejez
Además de los cambios físicos, la vejez implica importantes ajustes emocionales y mentales. Adaptarse a la jubilación, afrontar el duelo por la pérdida de seres queridos, convivir con enfermedades crónicas y enfrentar la incertidumbre sobre el futuro pueden generar sentimientos de tristeza, ansiedad o soledad. Acompañar desde la empatía, fomentar la comunicación y buscar apoyo profesional cuando sea necesario ayuda a sobrellevar estos desafíos.
Acciones para una vejez saludable y satisfactoria
El envejecimiento no significa renunciar a la plenitud. Existen múltiples acciones que contribuyen a una vida longeva y de calidad:
- Mantenerse físicamente activo mediante ejercicios adaptados a cada etapa.
- Adoptar una alimentación equilibrada que ayude a prevenir enfermedades crónicas y mantener un peso saludable.
- Evitar el consumo de tabaco y limitar el alcohol, factores que aumentan el riesgo de complicaciones.
- Realizarse chequeos médicos regulares para la detección oportuna y manejo adecuado de enfermedades crónicas.
- Participar en actividades sociales y recreativas para fortalecer la salud mental y emocional.
- Cuidar la salud psicológica, buscando apoyo en caso de síntomas de depresión, ansiedad o aislamiento.
Anticipar y planificar desde la prevejez
Prepararse con anticipación en temas de finanzas, vivienda y atención médica facilita la adaptación a los cambios que trae cada etapa. La prevención y el acompañamiento empático hacen la diferencia en la calidad de vida de los adultos mayores.
Conocer las etapas de la vejez y sus características es el primer paso para brindar un cuidado integral y respetuoso, que valore la experiencia y la dignidad de quienes han transitado un largo camino.
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